A pesar de ser, junto a otros como Chebere o La Mona, leyenda e
historia misma del cuarteto y la música folklórica y popular
Argentina, Trula debió afrontar el 2005 como cualquiera. Luchando
desde abajo, peleando por el lugar que nunca debió perder. Algunas
bandas, con justicia, ocuparon su lugar, y otras sin tanta
justicia también.
La familia Cánovas decidió no buscar más cantantes. Y muchos
Trulaleros se lo agradecemos, ya que molesta el hecho de que los
“buscas” de la música, pisen las tablas que alguna vez pisaron
Manolo, Gary, La Pepa, Sandro, Jean Carlos y otros.
Además, al ser solo dos voces al frente de la banda, da libertad
a las mismas de mostrarse en toda su magnitud.
Alejandro supo aguantar muchas cosas. Ser el tercero por varios
años y al principio interpretando solo dos temas. Aguantó y se
ganó a los Trulaleros fieles, y ahí está, presente, siendo él, el
nexo directo al gran Manolo. ¿Y Pablo? Se “bancó” debutar en una
de las peores crisis de la orquesta.
Y juntos por fin, guiaron a Trula a volver a ser respetado. Y si
los rankings de moda, mostraban a otros nombres, hay uno que
muestra lo que llevan los cuarteteros en el corazón, y en ese esta
Trula allí arriba, de dónde nunca saldrá.
Para 2005, el sello RCA era representado por la curiosa unión de
Sony y BMG, y bajo éste, nació “Trula es mundial”,
un trabajo perfecto y con mucho sentimiento, con la mayoría de las
canciones de una calidad excelente, letras muy agradables. Entre
las que se destacan el lento “Tocando fondo”, “Loca conmigo”,
“Hasta el fin del mundo”, “Si la ves”, “Si me pregunta por ti” y
la reedición de dos temas que alguna vez cantó La Pepa, “Que pena,
pena” y “Llévatelo todo, todo”.
Junto a Alejandro y Pablo, estuvieron en este disco, en el piano
programación, Lucas Zaurrini; en el bajo, Juan Pablo Villalón; en
los teclados y arreglos, Iván Scavuzzo y también en teclados,
Diego Ribba; en la batería y güira, Marcelo Escudero, en guitarra,
el legendario Jorge Tarnavasio; en las tumbadoras, Mauro Ochoa, en
timbaletas, Mauricio Cánovas; en la tambora, Alejandro Avellaneda.
En trompetas seguían Walter Barrionuevo y Juan Márquez y el ex
Chévere Hugo González en los trombones. La locución como desde que
se fue Manolo, Luis Cima. En coros participó Diego Cánovas.
El disco fue grabado en Pira Córdoba. La familia Cánovas seguía
como manager y Carlos Lacamoire junto a Walter Viro y Polo sus
secretarios. El arte y diseño a cargo nuevamente de Visual
Productora y Diego Cánovas. La producción de Juan Carlos
Monasterio y el regreso de un colaborador de Manolo en otras
épocas, Iván Scavuzzo, esta vez para ocupar su lugar y ser su
Director Musical.
Y los Trulaleros agradecidos, por que se siente encendida, la
eterna presencia del maestro de maestros, Manolo. Si desde dónde
esté, ve este presente, de seguro esta orgulloso. Por que es fácil
pararse tras un micrófono cuando el éxito está asegurado, pero
resurgir y luchar desde abajo fueron costumbre en él, y ver a sus
músicos elegidos, a sus hijos y su familia y amigos, y a su
pueblo, peleándole al mundo por mantener viva la llama que arde en
el corazón de Trulalá.
Finalmente y para cerrar el año, el 15 de diciembre de 2005, en
Córdoba sale y se agota el CD “Trula lo +”, una
continuación de “es mundial” dónde se destacan temas como “Ya no
me importa”, “Algo mas”, “Te voy amar” en ritmo de cuarteto
moderno, que logra hacer una cruza del clásico estilo trulalero
con aires de Chebere, y el tema de Álvaro Torres “Ella nos engaña
a los dos” cantado a dúo por Pablo y Ale.
Para esta oportunidad la banda estaba formada por las siguientes
personas: en el piano, Lucas Zaurrini; en los teclados y arreglos,
Iván Scavuzzo y también en teclados, Diego Ribba; en la batería y
güira, Marcelo Escudero, en tumbadoras, Mauro Ochoa, en
timbaletas, Mauricio Cánovas; en la tambora, Alejandro Avellaneda.
En trompetas Walter Barrionuevo y Juan Márquez y Hugo González en
los trombones. La locución: Luis Cima.
En coros participaron Diego y Jesica Cánovas.
La dirección estuvo a cargo nuevamente de Iván Scavuzzo, y
fueron invitados: Ricardo “Zurdo” Roque (La Barra, Sabroso)
(Percusión), Gustavo Fernández en el bajo y Gustavo Tarnavasio en
las guitarras.
La grabación y masterización fueron hechas en Pira Córdoba. El
arte y el diseño a cargo Diego Cánovas y Visual Productora. La
producción de Juan Carlos Monasterio.
El 2006 arrancó con todo, Trula aparecía de nuevo en los
principales rankings del país. La ciudad de Buenos Aires se había
convertido en un templo trulalero, sin repercusión en los medios
como siempre, obvio, y a pesar de la extraña y polémica suspensión
del Cosquín Cuarteto 2006, Trulalá se las arregló para salir al
país y el mundo a través de dos eventos importantísimos. El
festival de cuarteto realizado en el Luna Park de Buenos Aires, y
la noche cuartetera del Festival de Peñas de Villa María. En ambas
presentaciones Trula compartió escenario con otras bandas como La
Barra y Jean Carlos. Pero el público vibró y se emocionó hasta el
delirio con la actuación de la banda de Manolito. Diez mil
personas estuvieron presentes en Villa María para ver las
excelentes actuaciones de Jean Carlos y La Barra, sin imaginarse
el maravilloso cierre que estaría a cargo de la banda de siempre.
Como que algo iba a suceder, la gente allí presente disfrutó
minuto a minuto, canción a canción, el espectáculo trulalero que
se alargó hasta superar el tiempo previsto. Fue maravilloso y mas
aún sabiendo que todo el país y por ahí en el mundo también se
pudo disfrutar por televisión.
Y algo sucedió después.
La madrugada del sábado 25 de Febrero de 2006, Pablo Ravasollo,
por alguna injusticia mística del destino en sus inciertas
vueltas, falleció en un accidente automovilístico, cuando se
dirigía a Santa Rosa de Calamuchita a hacer uno de los tanto
bailes que hacia semana a semana. Junto a él viajaba un amigo que
también se fue y Mauro “Perico” Ochoa que quedo con graves heridas
y por el cual comenzaron a sucederse cientos de muestras de apoyo,
como la de una bandera hecha en Catamarca que viajaría hasta
Córdoba, siendo firmada en su trayecto por los incondicionales
Trulaleros.
Pablo tenía solo 23 años, tenía una carrera de éxitos por
delante, tenía vida para dar, y en sus canciones y alegría se
notaba. Tenía ganas de vivir, era sano, era libre, era de su
pueblo… tenía tanta vida para dar… y le quitaron la suya.
El país enteró se conmovió, gente ajena al cuarteto y la música
en general, comentó el hecho durante toda la semana siguiente.
Todos los medios de comunicación nacionales se hicieron eco de la
triste noticia. Y nosotros, los Trulalero, una vez más lloramos.
Al fin de semana siguiente la banda debía presentarse en el
baile Gigante de Bomberos de San Francisco en Córdoba, y en los
días siguientes debía realizar dos shows en Buenos Aires. La
Familia Cánovas, los músicos y la familia Ravassollo se reunieron
y llegaron a la conclusión de que Pablo hubiera querido que Trula,
ese Trula que tanto amó, siguiera sonando.
Y así fue. Trula sonó, y lo seguirá haciendo, Dios quiera que
por siempre.
La banda estaba ensayando con un tercer cantante, un chico
llamado David que contaba con el apoyo de Pablo. Todo lo sucedido
haría adelantar su debut, pero hasta que eso ocurriera, Alejandro
se pararía solo frente a la banda.
Discografía de éste período:
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